El expresidente peruano Alberto Fujimori ha regresado este miércoles a la prisión donde cumplió 11 de los 25 años de la pena a la que fue condenado, tras salir de la clínica en la que se encontraba desde hacía 112 días. Allí se había internado después de que un juez anulase a comienzos de octubre el indulto humanitario que dictó el exmandatario Pedro Pablo Kuczynski en la Nochebuena de 2017.Fujimori evitó la reclusión penitenciaria internándose en una clínica privada de la comunidad peruano-japonesa, donde permaneció más de tres meses en la unidad de cuidados intermedios. Según vídeos e información difundida por la prensa peruana, el político pasaba su tiempo comunicándose por móvil y viendo en televisión las vicisitudes de sus hijos Kenji y Keiko enfrentados políticamente. Su hija mayor, la líder de la oposición, está en prisión preventiva desde finales de octubre.Kuczynski dictó el indulto, a cambio de votos de fujimoristas disidentes en el Congreso para evitar su destitución, promovida por la bancada de Fuerza Popular, que ostentaba la mayoría parlamentaria y que entonces lideraba la hija mayor del autócrata, Keiko Fujimori. El autócrata cumple una pena de prisión debido a su responsabilidad, entre otros crímenes, en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, cometidas durante su Gobierno por el Grupo Colina, un destacamento del Ejército que creó su Administración.

A petición de la Corte Suprema, el político de 80 años fue evaluado la semana pasada por una junta médica del Ministerio Público que diagnosticó que su estado de salud era “estable” y concluyó que podía “recibir tratamiento de forma ambulatoria”.

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