Varios países miembros de la ONU, incluidos Rusia y China, intentaron el martes bloquear un esfuerzo de la administración Trump para presionar al Consejo de Seguridad de la ONU a que enfrente la violencia letal que ha golpeado Nicaragua con más de 300 muertos.

Los gobiernos de Bolivia, China y Rusia encabezan la oposición contra la embajadora estadounidense Nikki Haley, que busca utilizar su primera reunión como presidenta este mes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas Unidas para alertar a la comunidad internacional de que la región enfrentará problemas económicos, migratorias y de seguridad si no se toman medidas para detener el gobierno cada vez más autoritario del presidente nicaragüense Daniel Ortega.

Haley abrió al público una reunión que normalmente se hace a puertas cerradas en la que el Consejo de Seguridad establece la agenda para la reunión plenaria del día siguiente. El representante de Bolivia ante la ONU, Sacha Llorenti y otros miembros cuestionaron el papel del Consejo de Seguridad en los asuntos soberanos de Nicaragua. Llorenti, a quien también se le unieron otros cinco miembros, dijo que el Consejo de Seguridad debe restringir su trabajo a “casos que amenacen la paz y la seguridad internacionales”.

Haley mencionó la crisis en Venezuela y argumentó que todos los argumentos en contra de la reunión sobre Nicaragua, como la paz y la seguridad, son un tema regional o temas del Consejo de Derechos Humanos, son “exactamente las respuestas” que se dieron cuando se opusieron a la celebración de una reunión sobre Venezuela.

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